Cada licaón africano presenta un patrón de pelaje único formado por manchas irregulares negras, marrones, amarillas y blancas, además de grandes orejas redondeadas y una cola con la punta blanca. A diferencia de la mayoría de los demás cánidos, solo tiene cuatro dedos en cada pata y carece del espolón delantero, una adaptación asociada con una carrera eficiente a largas distancias.