Las suricatas tienen cuerpos esbeltos, hocicos puntiagudos, manchas oscuras alrededor de los ojos, largas colas que se estrechan hacia la punta y un pelaje marrón claro con bandas más oscuras a lo largo del lomo. Sus poderosas garras delanteras están adaptadas para excavar, mientras que su postura erguida les permite vigilar los hábitats abiertos en busca de posibles peligros.